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Hoy día, la actuación de Volvo en competición se encuentra casi de manera exclusiva en el Campeonato Sueco de Turismos (STCC) con el equipo Polestar, que hace unos meses pasó a ser propiedad de la propia marca. Ahora bien, hace unas décadas también tuvo un proyecto de competición de mayor proyección.
En 1981, Volvo mostró al mundo el 240 Turbo, un vehículo familiar que llevaba bajo el capó el propulsor 2.1 B21ET de 155 caballos – en aquellos momentos, se trataba del Station Wagon más rápido del mundo, con un 0 a 100 en nueve segundos y una velocidad máxima de 195 kilómetros por hora. Al año siguiente, la FIA decidió cambiar la normativa del Grupo A, haciendo que los vehículos de competición salieran de la cadena de montaje, tuvieran cuatro asientos y que el peso mínimo fuese proporcional a la capacidad del motor que llevase el coche.
Con esto en mente, Volvo creó 500 unidades del 240 Turbo Evolution – un turbocompresor más grande y turbotracción por agua, inyectando agua en la admisión. En 1983 fueron homologados para poder competir en la temporada 1984, teniendo como objetivos en Campeonato Europeo de Turismos y el DTM alemán. En aquél primer año consiguieron una victoria en cada certamen (en el ETC en Zolder y en el DTM en Norisring).
La versión de competición del 240 Turbo contaba con un mayor porcentaje de piezas fabricadas en aluminio, como culatas, pistones o cigüeñales. Gracias a los 1,5 bares del turbo Garrett, el B21ET generaba 300 caballos de potencia, llegando a los 260 kilómetros por hora – además de que la carrocería era más fina y ligera que la del coche de serie.
De cara a 1985 el programa se amplió contratando a dos equipos más de manera oficial – que debían de enfrentarse a Rover y BMW. En el ETC Eggenberger Motorsport (bajo el nombre de Volvo Dealer Team Europe) contaba con Thomas Lindström, Sigi Müller Jr., Gianfranco Brancatelli y Pierre Dieudonné, mientras que el Magnum Racing sueco contaba con Ulf Granberg, Anders Olofsson e Ingvar Carlsson. En el DTM, donde tenían que enfrentarse a los Rover 3500 V6 y los BMW 635, estaban IPS Motorsport y Per Stureson.
Su éxito en el ETC fue incontestable: seis victorias en catorce carreras dieron a Lidström y Brancatelli el título, mientras que Stureson se hacía campeón del DTM. Volvo también se hizo con los campeonatos de turismos de Finlandia, Portugal y Nueva Zelanda, mientras que una versión adaptada para rallyes (con volante a la derecha) se hacía con el campeonato escocés el mismo año.
El 240 Turbo tan exitoso como el 850 sedán que Tom Walkinshaw Racing preparó para el Campeonato Británico de Turismos. Si bien el Estate consiguió algunas alegrías, el sedán logró once victorias en dos años antes de que, con el S40, TWR lograse el título en 1997.
