Emotivo fin de semana para Alex Riberas. Tras unas decepcionantes 24h de Daytona, donde la mecánica frustró las opciones del piloto español, las 12 horas de Sebring eran la reválida perfecta donde reivindicarse, perfecta para quitarse el mal sabor de boca de carreras pasadas.
Ya los entrenamientos vaticinaron que el fin de semana podría ser memorable. Mario Farnbacher y Alex Riberas mostraron un ritmo endiablado, un ritmo que los colocaba como uno de los favoritos a la victoria. Sin embargo, en resistencia, nada es nunca tan fácil.
Mario Farnbacher fue el encargado de tomar la salida tras clasificar el día anterior. El piloto alemán mostró su gran velocidad manteniendo un duelo precioso con el Viper de Jeroen Bleekemolen, dejando patente que ambos pilotos estaban en el difícil trazado bacheado de Sebring a un nivel por encima de los demás.

Pero la carrera se complicó. Y es que Riberas tuvo varios sobresaltos durante la misma. El primero de ellos en su primer stint; “El equipo me sacó justo cuando entraba el Porsche 911 y tuvimos un contacto, pero por suerte, no pasó nada.”
El equipo tomó la decisión de tener en pista el máximo tiempo posible a Ian James, para que éste cumpliera el tiempo obligatorio, y de esa manera, que tanto Alex como Mario realizaran los turnos finales, ya que habían mostrado un ritmo superior. Y justo cuando esto sucedió, cuando el equipo estaba dispuesto a dar el máximo, con menos de cuatro horas para finalziar la carrera, Alex se subía al coche y sufría un reventón en la rueda trasera derecha, que además destrozó la parte trasera del vehículo.
“El pinchazo nos retrasó hasta la octava posición, a más de 95’’ del líder. Decidimos entonces cambiar de estrategia y me tocó remontar. Hicimos un stint doble y logramos recortar hasta subir a la tercera posición a 43’’ del liderato, logrando recortar 27’’ a Jeroen Bleekemolen. Tras esto, salió la última bandera amarilla.”

Alex cumplió así su último turno, dejando el final de carrera en manos de Mario Farnbacher. El piloto alemán volvió a pilotar al máximo, recuperando el liderato. Pero a falta de poco para terminar la carrera, Mario comenzó a acusar el desgaste de los neumáticos al tiempo que Jeroen Bleekemolen comenzó a forzar la máquina para arrebatar el primer puesto al Porsche del español.
A falta de solo 7 minutos del final, cuando Jeroen llevaba varias vueltas presionando, Mario Farnbacher se fue largo en una frenada, cediendo la primera posición. Pero la sorpresa saltaba justo en la siguiente vuelta, cuando el piloto holandés, liderando, entraba a boxes con problemas mecánicos. “Pensaba que lo teníamos perdido, y cuando vimos al Viper pasar por el pit lane sacando humo… ¡Se me paró el pulso por un momento! Recuperamos el liderato y fue el momento más bonito de mi carrera deportiva."
Alex consigue su primer gran triunfo en una de las grandes carreras americanas de resistencia, quizás el primer ladrillo para construirse un futuro en resistencia. Tal y como lo definió el propio piloto, completamente afónico; “Una experiencia que nunca voy a olvidar.”