Tras una pretemporada y un largo invierno que no le ha resultado para nada fácil al equipo del vigente campeón, ahora ya se encuentran listos en el BMW Motorrad para empezar una nueva temporada y luchar por volver a cumplir con sus objetivos.
Varios factores han ocasionado que, durante el periodo de preparación para el arranque del curso, los alemanes hayan visto su trabajo alterado por factores que han sido como piedras en su camino.
Uno de ellos fueron las dificilísimas condiciones meteorológicas que les preparó el tiempo durante su turno de test en el circuito de Jerez y el autódromo de Portimao. A ello se sumó la entrada en vigor de la nueva reglamentación que limita el flujo de combustible y la alteración la legalidad del chasis de concesión que se usó en 2024, que ha supuesto un proceso laborioso y complicado para el equipo en el desarrollo de la nueva versión de la M1000RR.
Por último, el factor humano también se les giró en contra cunado su piloto principal y el campeón de la categoría de WSBK, el turco Toprak Razgatlioglu, se lesionó del dedo índice y tuvo que ausentarse de las pruebas en territorio andaluz. Puedo participar a duras penas en la prueba oficial de Portimao, donde llegó a completar solo 60 vueltas y modificando su estilo de conducción para evitar sufrir su merma física, hecho que provocó que este no pudiera centrase al cien por cien en el desarrollo puro de la marca.
Todo y así, los campeones miran hacia delante, se olvidan de los problemas sufridos y ahora apuntan hacia el arranque del mundial, ansiosos por volver a dominar la categoría y conseguir imponerse por fin a su contrincante Ducati en el mundial de marcas. Todo se reduce a eso y desde BMW lo sabe, por ello, ojos puestos en el primer semáforo rojo de la temporada, que apagará sus luces el 23 de febrero en el circuito australiano de Phillip Island.